domingo, 4 de enero de 2009

Introducción

Ser indígena significa ser
miembro reconocido por una comunidad,
vivir de la tierra y creer que ella es un ser vivo,
mágico, casa de los dioses y, sobre todo,
base de la supervivencia y
reproducción del ser humano.


DATOS GENERALES


El mazateco es el lenguaje de una de las culturas ancestrales que florecieron en lo que ahora es el territorio de Oaxaca, México; particularmente en el norte del estado, abarca tambien importantes zonas de las actuales entidades vecinas de Puebla y Veracruz.

Hoy, la lengua mazateca posee todavia una cifra con siderable de hablantes nativos, cerca de 350 mil, según los datos oficiales. Si atendemos a su número de hablantes, el mazateco es la décima lengua indígena más importante en todo el país y la tercera más usada en el estado de Oaxaca, después de los zapotecos y los mixtecos.

Este hecho, sumado a las variantes dialectales del mazateco que se emplean en muchas comunidades de la zona, le dotan de una dinámica excepcional que hacen necesario su estudio permanente.


Descripción


Representantes imprescindibles de la diversidad cultural, los mazatecos cuentan con distintos nombres para autodenominarse, diferencia que puede corresponder a las lenguas, las subáreas o incluso las comunidades; por ejemplo ha shuta enima, chjotá énna, y cha ndaxin, que quiere decir “los que trabajan en el monte, gente humilde, de costumbre” o tambien "personas que hablan nuestra lengua".



Otras fuentes dicen que mazateco proviene del náhuatl mazatecatl, que significa “gente del venado” o "personas que veneran a los venados", nombre dado por los nonoalcas hablantes

de náhuatl, debido al respeto que sentían por el venado, o quizá por la abundancia que de este animal había en la zona.




Antecedentes Históricos



Existen dos versiones relativas a la procedencia de los mazatecos: Una sostiene que estos descienden de los nonoalca-chichimecas que emigraron de Tula en el siglo XII; otra dice, que los mazatecos ya ocupaban la región antes de la llegada de los nonoalca-chichimecas, habiendo llegado a ella procedentes del oriente, alrededor del año 890 d.C.


  • Version 1

La historia de la región mazateca se conoce desde la época de los cazadores, recolectores y agricultores incipientes, que comprende de 9500 o 7000 a 1400 a.C., aproximadamente, y tiene como principal característica el cultivo del teocintle, la calabaza y el frijol.


En el municipio de Soyaltepec, ubicado en la Mazateca baja, se han encontrado restos de cerámica de la cultura olmeca de la costa veracruzana, así como en Tres Zapotes, 500 años a.C., correspondiente al Preclásico medio y a los “olmecas arqueológicos”.


Otra etapa es la de aldeas (1400 a 1500 a.C.) y se caracteriza por la sedentarización, las innovaciones tecnológicas en agricultura y almacenamiento de granos, así como por las primeras organizaciones de comunidades nucleadas.


En una tercera etapa de centros urbanos dan inicio las teocracias gobernantes, y los territorios se constituyen como entidades políticas (500 a.C. a 750 d.C.). En esta etapa hay dos tipos de poblamiento, los cuales marcan una distinción de estatus: existen pequeñas ciudades donde se concentran el poder político y las actividades comerciales y ceremoniales, y existen aldeas que únicamente habitan los campesinos.


En los Anales de Quauhtinchan se describe cómo los nonoualca-chichimecas abandonan Tollan en 1117, después de un enfrentamiento con los toltecachichimeca, que dio como resultado el abandono de la ciudad.


Los nonualcas huyeron y recorrieron los valles de Morelos, Puebla y Tehuacán, para, finalmente, establecerse en Huautla y Zongolica. En esa zona fundaron los pueblos de Eloxochitlán, Ayautla, Teotitlán, Mazatlán, Nanahuatipan, Chilchotla y, muy probablemente, Ixcatlán. Estos pueblos son los que hoy en día se encuentran en la Mazateca alta, que tal vez formaron un señorío diferente al de la Mazateca baja.


Los Anales de Quauhtlinchan se ubican en relación a las conquistas de los Quatinchantlacas, grupo que también salió de Tollan. La ocupación de la región mazateca pudo haber ocurrido en la segunda mitad del siglo xii d.C.



  • Version 2


Otras hipótesis plantean que los mazatecos formaban parte del grupo olmeca-xicalanca, y que su lengua era una rama del grupo proto-otomangue. Al llegar al área dominaron a los tolteca-nonoualca, que arribaron después y que, posteriormente, ya fortalecidos, se independizarían de los olmeca-xicalanca.


En esa zona los mazatecos establecieron sus señoríos, de 750 a 1521 a.C.: el primero inició

para el grupo en 850, año en que después de una peregrinación fundan su capital en Matzaapatl (cerca del actual Jalapa de Díaz) y, por el sur, llegan a dominar la sierra.


En el transcurso del primer señorío, de 1170 a 1300 d.C., los gobiernan nueve soberanos de una misma familia, que nació, según la tradición oral, de unos troncos de árbol; más tarde, los derrocan los nonoualcas, grupo originario probablemente de Tula.


Al lograr su independencia, se separan en dos señoríos: el señorío del Oriente que se asentó en la parte baja y el del Poniente que se ubicó en la Mazateca alta.


En la baja gobiernan seis reyes de la antigua dinastía y en la alta, nueve. Asimismo, Mazatlán y Huautla adquieren la categoría de ciudades, en las cuales se concentra el poder político y religioso.



Primera Conquista: Los aztecas


Los aztecas dominaron a los mazatecos desde 1455, y establecieron guarniciones militares en Teotitlán, a fin de vigilar el señorío del Poniente, y Tuxtepec, el señorío del Oriente.



Segunda Conquista: Los Españoles


La subordinación terminó con la llegada de los españoles, a quienes ayudaron para liberarse de los mexicas, sin saber que por muchos años serían dominados por ellos: sus aliados españoles. Durante ese tiempo, también se unieron señoríos de la zona, como los chinantecos, quienes sufrieron con las avanzadas militares de los mexicas.



Época Colonial



En el periodo colonial, la región mazateca quedó bajo el dominio territorial y eclesiástico de la provincia de Antequera y el Obispado de Oaxaca, respectivamente; este último era uno de los cinco más grandes del Reino de la Nueva España.


El dominio español alteró la organización social y económica, así como los sistemas jurídicos y simbólicos, que tuvieron que adaptarse a la sujeción extranjera.


Las enfermedades traídas por los ibéricos, como la viruela y el sarampión (matlalzahuatl y cocoliztli, así nombradas por los nahuas), los maltratos, la mala alimentación y los trabajos pesados alteraron sobremanera a la población indígena, ya que disminuyó tan drásticamente que sólo sobrevivió una décima parte: de 25 000 habitantes que había en el momento del contacto, nada más quedaron 2 500 a finales del siglo xvi.


Con esto se formó una nueva élite que se dedicó a acaparar el comercio de la zona y recibir los tributos y servicios de los pueblos, lo que se logró al adaptar el sistema tributario indígena al nuevo régimen socioeconómico que se estaba formando en la Nueva España; y al introducir la religión cristiana, que puso de manifiesto cambios en las prácticas indígenas, producto del sincretismo religioso.


En 1531 la sujeción de los pueblos mazatecos quedó a cargo de los encomenderos, los corregidores y la Primera Real Audiencia; las encomiendas fracasaron porque no eran suficientemente productivas, no había oro y era una región de difícil acceso.


Los pueblos de la zona quedaron sujetos a jurisdicciones diferentes, desde el punto de vista civil y religioso. El Corregidor fungía como intermediario entre las comunidades mazatecas y la Real Audiencia y su función era que se cumplieran las ordenanzas reales.


Durante 1581 se mantuvo el Corregimiento de San Miguel Teotitlán, que se encargaba de controlar, desde el punto de vista administrativo y político, a la mayoría de los pueblos de la zona, sólo quedaban fuera de su jurisdicción algunos pueblos serranos —como San Bartolomé Ayautla, San Juan Coatzompan y San José Tenango— que junto con los de la parte baja —como Soyaltepec, Ixcatlán y Jalapa de Díaz— estaban adscritos al Corregimiento de San Pedro Apóstol Teutila.


En relación directa con el tributo estaba el comercio en el área mazateca. El comercio fue una actividad importante que la Corona se dedicó a impulsar, pues recibía dinero y especies que le redituaban beneficios. Los españoles aprovecharon las mismas rutas comerciales de la época prehispánica, ya que les permitió establecer un circuito comercial desde Teotitlán hasta Chiapas y Guatemala. Los pueblos de la parte alta recibían de la zona baja productos que no tenían: sal de Nanahuaticpac y Nextepec; algodón de Soyaltepec e Ixcatlán, y productos básicos, como maíz, frijol, chile y calabaza.



La Independencia de México


En la primera mitad del siglo xix, los mazatecos de Teotitlán y algunos de la sierra participaron en las luchas a favor de los intereses de los criollos liberales. En marzo de 1814 tomaron parte en escaramuzas que se libraron en la sierra cuando instalaron guarniciones militares para apoyar el paso de convoyes militares independentistas que atravesaban su territorio. En octubre de 1815 defendieron Teotitlán en contra del ejército realista, el cual intentó tomar la plaza. También la Mazateca baja participó en contra del ejército realista.



El México independendiente


Durante la intervención francesa, los mazatecos participaron a favor del ejército juarista. En la Reforma, tras la abolición de los títulos de nobleza desaparecieron los linajes nobles, pero los caciques nativos de las comunidades continuaron manteniendo el control de sus territorios. Como consecuencia de la nueva configuración política, surgieron los sistemas de cargos.


El Porfiriato se caracterizó por el acaparamiento de tierras por parte de hacendados ganaderos y productores de caña de azúcar que ahí surgieron. Los ancianos principales intentaron liderar la resistencia, pero los hacendados respondieron con violencia.


En la parte alta y media arribaron latifundistas extranjeros que acapararon las tierras, al establecer múltiples haciendas dedicadas a la producción de café. Las Leyes de Reforma y de terrenos baldíos fueron aprovechadas por los extranjeros para concentrar todas las tierras a su alcance y lograr sus fines comerciales con la venta del aromático.


A finales del siglo xix, algunos inmigrantes de ciudades cercanas pasaron a formar parte de las élites y los mercaderes locales. Como consecuencia, al iniciar el siglo xx ya existía una estructura de clases, en ella se colocaba en la cumbre a un grupo privilegiado conformado por blancos y mestizos que controlaban el comercio y demás contactos con el exterior, mientras la población indígena se mantenía con una economía de subsistencia y subordinada a la nacional.





En 1925 se fundó el municipio de San José Independencia con tierras de Ixcatlán, Tenango y San Miguel Soyaltepec, para lo cual llevaron pobladores de la zona alta.














La Revolución Mexicana


En el periodo revolucionario de principios del siglo xx, los mazatecos lucharon entre sí, ya que había diferentes bandos políticos a los cuales estaban adheridos. Cuando terminó la lucha, los mazatecos de la parte baja recuperaron sus tierras, pero los caciques siguieron controlando el acceso a las tierras y, tanto al interior como al exterior, las redes comerciales. En la parte alta no ocurrió igual. Los mazatecos fueron recuperando sus terrenos de dos modos: ocupándolos y comprándoselos a antiguos latifundistas, quienes se convirtieron en acaparadores de café.



Época Contemporánea:



Al llegar 1947 se dio una nueva etapa que se caracterizó por la intervención del Estado en el desarrollo de la Cuenca del Papaloapan: el Proyecto de Planificación Regional. Esta etapa consistió en incorporar a la economía nacional la riqueza que había en la región y dotar a las comunidades de una mejor calidad de vida.


Como primer resultado de este proyecto, se llevó a cabo la construcción de la presa Miguel Alemán, que inundó las tierras de cuatro municipios mazatecos, lo que trajo como consecuencia la reubicación de unas 22 000 personas en distintos ecosistemas de Oaxaca y Veracruz.


En 1961 entró en escena el Instituto Mexicano del Café (iNmecafe), que apoyó a los productores indígenas al otorgar créditos para el proceso de producción, comercialización e industrialización del aromático; después, durante la gestión de Luis Echeverría como Presidente de la República Mexicana surgió el Beneficio Mexicano del Café (bemex). Cuando éste desapareció, dejó a los cafetaleros en una difícil situación, por lo que la economía familiar decayó aún más...


Localización:


Los mazatecos habitan, en su mayoría, en la parte noroeste del estado de Oaxaca, aunque hay algunos en los vecinos estados de Veracruz y Puebla. El territorio mazateco forma parte de la región conocida como Cuenca del Papaloapan, con una superficie aproximada de 2 263 kilómetros cuadrados. El 75 por ciento de la zona se ubica en la Sierra Madre Oriental, mejor conocida como Sierra Mazateca, en una accidentada orografía con variados microclimas, y cuya máxima altitud es 3 200 metros sobre el nivel del mar, 25 por ciento restante se extiende por las riberas de la presa Miguel Alemán y continúa por las llanuras costeras del Golfo de México


En la Mazateca se han construido dos grandes presas que dan una fisonomía muy propia a la zona: la “Presidente Alemán”, que se construyó de 1948 y se terminó en 1954, y la “Cerro de Oro” que se concluyó en la década de los ochenta. Estas grandes edificaciones modificaron el hábitat original mazateco, pues trasladaron a muchos de ellos a otras regiones bajas de Veracruz y Oaxaca.


La zona mazateca se divide en tres zonas diferentes:


a) La zona baja, que empieza en las orillas de la presa Miguel Alemán hasta los límites con el estado de Veracruz. Los municipios que la integran son San Miguel Soyaltepec y parte de San José Independencia, San Felipe Jalapa de Díaz y San Pedro Ixcatlán.


b) La zona media o intermedia, que abarca desde la ribera oeste de la presa hasta las primeras elevaciones de la sierra, cubriendo parte de los municipios de Santa María Chilchotla, San José Independencia, San Pedro Ixcatlán y San Felipe Jalapa de Díaz. Estos municipios perdieron tierras que fueron inundadas por las aguas de la presa.


c) La zona alta, ubicada en la propia Sierra Madre Oriental, comprende fundamentalmente los municipios de Huautla de Jiménez, San Bartolomé Ayautla, San Francisco Huehuetlán, San Jerónimo Tecoátl, Santa Cruz Acatepec, Mazatlán de Villa de Flores, Eloxochitlán de Flores Magón, San Juan de los Cués, San Lucas Zoquiapan, San Mateo Yoloxochitlán, Santa María Tecomavaca, Santa María Chilchotla, San José Tenango y Teotitlán de Flores Magón, que es la puerta de entrada a la sierra

mazateca.


El territorio mazateco ha sido reestructurado desde la época novohispana hasta llegar al actual modelo municipal. En aras de controlar políticamente a sus habitantes, se crearon nuevas jurisdicciones que propiciaron la desarticulación de la unidad territorial.


Desde el punto de vista político-administrativo, el territorio mazateco se compone de 31 municipios en los estados limítrofes de Oaxaca, Puebla y Veracruz, en donde cohabitan con mestizos y blancos.


El territorio mazateco colinda con zonas y poblaciones habitadas por diversos grupos étnicos: con los nahuas comparten una misma región, pero ocupan nichos ecológicos distintos, lo que permite que se interrelacionen comercialmente; al sur interactúan con mixtecos, chinantecos y cuicatecos, también comparten municipios con otros grupos. Las comunidades contemporáneas llevan nombres en náhuatl y español, acompañadas de su topónimo en mazateco. A pesar de la reestructuración que ha sufrido la región mazateca, existe un conjunto de significados propios que envuelven a sus habitantes. En su lengua, los nombres de las comunidades remiten invariablemente a dos ele mentos fundamentales de la naturaleza: la tierra o el agua en combinación con otro elemento natural que lo identifique, como Río Lodo, Ndasí; Loma Limón, Xinguin Yahtosan (comunidad o pueblo se dice nashinandá, que etimológicamente se divide en: nashi, peña, y nandá, agua).



Lengua e identidad:


La historia de los grupos indígenas de Oaxaca se remonta a unos 10000 años a.C., con la llegada de los primeros grupos nómadas a los Valles Centrales de Oaxaca.

Los indicios más antiguos que documentan la domesticación del maíz en el valle de Oaxaca datan del año 5000 a.C. y los del frijol, entre 4000 y 3000 a.C.; dando así inicio a la transición definitiva entre la vida nómada y seminómada a la sedentaria.

Se cree que desde el año 4000 a.C. comienza el proceso de diversificación lingüística del tronco otomangue y que hacia 1500 a.C. se separan nueve familias, cuatro de ellas en Oaxaca: las familias zapotecana, mixtecana, popolocana y chinantecana ( Hopkins, 1984).

A partir de entonces se empiezan a diferenciar, creándose paulatinamente las lenguas asociadas a ellas:
zapotecana (zapoteco y chatino),
mixtecana (mixteco, cuicateco, amuzgo y triqui),
popolocana (mazateco, popoloca, chocho e ixcateco) y
chinantecana.

También se supone que sucedió algo similar con el tronco mixe-zoqueano, del que se derivan las familias mixeana y zoqueana, formadoras de las lenguas mixe y zoque.

Algunas hipótesis señalan que la diversificación lingüística está estrechamente relacionada con el desarrollo de la agricultura y la vida sedentaria.


Así, El mazateco pertenece al grupo lingüístico olmeca-otomangue, tronco savizaa, subgrupo otomiano-mixteco y familia popoloca; esta lengua, hacia el año 500 a.C., se separó del chocho, del ixcateco y del popoloca. En el año 1000 a.C. comenzó su diversificación interna.


El mazateco es un idioma tonal; en la actualidad cuenta con diez variantes dialectales, que en ocasiones coinciden con las divisiones municipales, en algunas agrupa a varios municipios y en otras, en uno solo hay más de una variante.


Las variantes dialectales son las siguientes:


a) Chilchotla, Tenango, Huautla y Huautepec;


b) San Francisco Huehuetlán, San Jerónimo, San Mateo, San Lucas, Santa Cruz Acatepec, San Pedro Ocopetatillo y Eloxochitlán;


c) San Lorenzo y Santa Ana Ateixtlahuaca;


d) San Martín Toxpalan, Mazatlán, San Juan de los Cues y Tecomavaca;


e) Santa María la Asunción;


f) San Pedro Teutila, San Juan Coatzospam, San Juan Ojitlán Chiquihuitlán;


g) San José Independencia;


h) San Pedro Ixcatlán;


i) Santa María Jacatepec, Cosolapa, Nuevo Soyaltepec, Acatlán de Pérez Figueroa y Tuxtepec;


j) Jalapa de Díaz y San Bartolomé Ayautla.


Los pueblos de la parte baja de la región mazateca sí se entienden en la lengua que hablan, a pesar de las variantes existentes; lo mismo ocurre con los de la parte alta y media, sin embargo, las dificultades en la comprensión aumentan entre la parte alta y baja.


Por otro lado, los mazatecos “reubicados” en las partes bajas de Veracruz y Oaxaca hablan las variantes dialectales de los municipios de San Pedro Ixcatlán, San José Independencia y San Miguel Soyaltepec, ello se debe a la construcción de la presa Miguel Alemán o Temascal (1948-1954).


La identidad mazateca se establece primordialmente a partir del idioma propio, indicador de la pertenencia a la cultura del grupo y del conocimiento que de éste se tiene. En el espacio regional, la lengua sirve como identificador y diferenciador: al reconocer una variante dialectal se informa sobre el lugar preciso de procedencia. Hablar mazateco significa acceder a un amplio sistema social correspondiente a un territorio lingüísticamente definido, el cual permite consolidar los vínculos y fortalecer la cohesión del grupo.


La noción de pertenencia se establece dependiendo de las circunstancias y de las personas con las que se relacionan:el grupo etnolingüístico, la comunidad, el municipio y la región. El trabajo es el más importante indicador de la identidad mazateca, puesto que la ubica en el espacio rural, la sierra y la planicie. Trabajar en el monte y transformar la naturaleza es muy importante para el mazateco.


Compartir conocimientos heredados a través de los años relativos a la diferenciación de los diversos ecosistemas, la siembra de la milpa, el manejo del espacio serrano y el ciclo climático unifica a los mazatecos, los identifica por ser habitantes de una región determinada. Fuera del municipio, la identidad también se establece en el intercambio regional de productos elaborados según la especialización comunitaria; así, las comunidades determinan formas de interacción que fortalecen la interdependencia del grupo.


Cosmología mazateca


Los mazatecos comparten un universo simbólico de gran vitalidad, lo cual les permite fortalecer su propia identidad colectiva. Se ordena de oriente a poniente y se halla habitado por fuerzas

duales: en el oriente se encuentra el Padre eterno y en el otro extremo, el Maligno.


Más allá de las regiones geográficas conocidas existe un mundo sobrenatural: en el centro está nuestro mundo, cuyos “dueños” son los chikones o güeros, el “dueño, patrón, rey o juez del cerro”, como suele traducirse, y los dueños de los cerros, los ríos, las cuevas, quienes se vinculan con la tierra y sus recursos y viven en una dimensión sobrenatural paralela. Ellos y nosotros hemos establecido un convenio de mutuo respeto por los espacios : hay cinco principales, ubicados en los puntos cardinales y uno en el eje. Los cinco, por ser los más importantes debido al poder que detentan, mantienen subordinados a los demás. Los de menor jerarquía están asociados a sitios físicos específicos, son su esencia misma: los dueños de los ríos, de las cuevas, de los sótanos, de los cerros, con nombres específicos; en Mazatlán, por ejemplo, existe Chon Dajvé, y en Huautla, Chikón Tokoshó.


La cosmología mazateca también se expresa de manera profunda en los rituales de curación que siguen practicándose tanto en la sierra como en las partes bajas. La religión católica predomina en toda la región, aunque con diversos matices.


Los campesinos reubicados a causa de la construcción de la presa Miguel Alemán en las islas y penínsulas buscaron restablecer los vínculos con su antiguo territorio. A pesar de la inundación, algunos referentes importantes quedaron intactos, como el Cerro Rabón y el Cerro Campana. Intentaron recrear el espacio y así surgieron los chikonindú en esa zona. Los shinés o shamanes retomaron las prácticas curativas por medio del hongo sagrado o situ, pero resultaron descontextualizadas del sistema de consejos donde se unificaban los poderes religioso y político. Por otra parte, estas prácticas rituales estaban alejadas de los “dueños de la tierra” y, desde la década de los sesenta, se fueron debilitando. Más tarde, las prácticas de curación casi desaparecieron, por la inexistencia en la zona de la planta llamada situ. Perdieron contacto con sus muertos y sus sitios de poder.


El territorio mazateco es sumamente accidentado. Los mazatecos comparten esta topografía sagrada, con diferencias en la ubicación. En la sierra se encuentra el Cerro de la Adoración o Nindo Chichón Tokosho, y en la zona baja, el Cerro Rabón. En estos lugares se realizan actividades rituales asociadas a la fertilidad y la prosperidad. La gente acude al Cerro de la Adoración, para dar gracias al Chikón Tokoshó y a los santos católicos por todos los favores concedidos y las peticiones por realizar. En la parte baja se ubica una cueva sagrada a los pies del Cerro Rabón, lugar del arco iris, cerca de San Pedro Ixcatlán, adentro hay dos piedras que representan los pechos de la madre-padre Rayo, asociada a la fertilidad.


El territorio mazateco está delimitado por árboles sacralizados. En la cima del Cerro de la Adoración se ubica un árbol sagrado también llamado por los mazatecos “el ombligo del mundo”. En la parte baja está la pochota sagrada, puerta de entrada a la Mazateca baja y la Chinantla. Estos árboles sacralizados son elementos muy importantes para la cosmogonía mazateca.


Una parte esencial de su cosmovisión son los mitos, llamados “cuentos”por los mazatecos. El mito y el rito buscan reproducir la concepción del mundo mazateco, así como enfrentar los actos de poder violentos, las tensiones generadas por una enfermedad, una prolongada sequía, un fenómeno natural catastrófico, por alianzas no correspondidas. Así, vemos que la organización y el papel de la concepción del orbe son importantes en la conformación de la identidad mazateca. Hoy en día, el mito sigue cumpliendo un papel significativo en la conformación de la identidad social. Los mazatecos los llaman “cuentos” para explicar la vida y cuentos “para pasar el rato”. ¿Cuál es la línea divisoria entre los cuentos y los mitos? Cuando se le pide a un anciano relatar un cuento, remite rápidamente al astuto tío Conejo, el tío Tlacuache o a un mito fundante.


Las narraciones en boca del anciano con frecuencia combinan figuras míticas con figuras divertidas de los cuentos fantásticos. Igualmente, cuando el hombre de conocimiento realiza un ritual chamánico hace un recuento de los mitos en el “viaje” con plantas alucinógenas. El que realiza su primer viaje iniciático para recibir los poderes chamánicos recibe el conocimiento en forma de cuento.


Casi todos los pobladores suelen narran los cuentos para divertir; los cuentos “serios”, en cambio, son narrados por personajes connotados, como la “gente de conocimiento”: ancianos, curanderos y brujos.


Por su carácter repetitivo, el ritual mazateco unifica a los creyentes, al poner en escena una acción ordenadora. En el ritual religioso se intercambian simbólicamente dones entre los hombres y lo sagrado. La acción redefine el espacio donde se actúa, un lugar especial como un templo, una cueva o lugares profanos, como el hogar y la milpa, con o sin especialistas mediadores de lo divino, hombre o mujer de conocimiento y los directamente involucrados. Como la alianza social debe renovarse constantemente, el ritual acompaña al mazateco en todos los ámbitos sociales.


Para ellos, todas las alianzas tienen un contenido sagrado. Las más profanas, como un bautizo o un casamiento, los aglutinan. La actividad agraria también es una actividad religiosa: los espacios donde se ubica la milpa, como cerros y manantiales, son sagrados, ahí gobierna Chikon Nangui, por lo que hay que pedir licencia para entrar en la casa mediante una relación de intercambio ritual.


Sin duda, el ritual colectivo más importante es la fiesta de muertos, cuya fecha coincide con la cosecha. Durante la celebración, todos los miembros de la comunidad participan en actividades que fomentan la cohesión y la adscripción al grupo. Sólo un acontecimiento de esta importancia hace que los migrantes que están lejos regresen masivamente.



1 comentario:

Mujer Luna dijo...

por favor, puedes añadir una fuente bibliográfica de tu trabajo, no encontré alguna!!!
mi correo es quetzalazul33@hotmail.com